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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

martes, 3 de febrero de 2009

La banca sale cara

Los banqueros de España han dicho que la culpa de la crisis la tiene la gente, por endeudarse. Ignorando que han sido ellos los que han estado casi una decena de años dando préstamos a troche y moche con grandes reclamos y sin mirar ni siquiera la solvencia del prestatario. De esto sirven las ayudas públicas, dicen con ira los españolitos hoy. Se pueden leer hoy en la prensa muchas opiniones de personas que piden la nacionalización. Sólo falta que esa palabra no siga siendo un anatema impuesto por aquellos que nos han metido en este lío gigantesco.

Por si alguien necesita un empujoncito, cito un artículo del suplemento Negocios de El País del domingo pasado, sobre la historia de las crisis mundiales. En este artículo, de Alejandro Bolaños, se cita el trabajo de dos investigadores estadounidenses (Renhart y Rogoff) que han estudiado casi todas las crisis crisis económicas mundiales remontándose a un pánico financiero desatado en Dinamarca por las guerras napoeónicas de 1.800. Su conclusión es que las sucesivas crisis bancarias que han sacudido este mundo han producido siempre una hemorragia de gasto público. Esto quiere decir que el negocio bancario no es un negocio, sino un abuso. Estas entidades, históricamente, quiebran y son rescatadas por el dinero de todos. Así sucesivamente. La pregunta que debemos hacernos todos es: ¿quién y para qué respalda un sistema financiero así durante tantos años? Ya está demostrado que sólo sirve para provocar crisis gigantes tras llevarse el dinero de la gente. Nos sale mucho más barato y más eficaz un sistema financiero totalmente público.

Los más condescendientes hablan de una nacionalización parcial, o con condiciones. Es el caso del nobel de Economía de moda, Paul Krugman, que defiende estos días la necesidad urgente de que Obama nacionalice temporalmente algunos bancos importantes. El problema es que nadie se atreve a dar un paso más en la dirección a la que están apuntando: avancemos hacia un sistema financiero público lleno de garantías públicas para los ciudadanos y para la sociedad. Se acabó el problema.

El mensaje ante una posible nacionalización de la banca debe ser muy claro para eludir los envites de los ultras: al nacionalizar un banco venenoso en primer lugar le estamos haciendo un favor a la entidad (no a sus gestores tóxicos) y a su clientela, que va a ver asegurados sus depósitos y el tratamiento preferencial de las condiciones de sus préstamos. En segundo lugar se lo hacemos a la sociedad, porque los recursos que administran esas entidades se pueden destinar a proyectos que verdaderamente sean necesarios para la comunidad y generen riqueza sin destruir el planeta. El crédito estará más repartido, lo que primará la creación de miles de proyectos empresariales pequeños. Es el fin de la inversión especulativa, que genera siempre estos cataclismos.

Un banco público debería invertir sólo en proyectos productivos. Pero cambiando las connotaciones neoliberales de la palabra productividad: ¿es productivo un portaaviones? No, lo es un megaproyecto de investigación de energías limpias y justas (que no alteren el precio de los alimentos básicos para vivir). Es productiva la inversión en la protección de las semillas autóctonas, de modo que cada comunidad pueda avanzar en el cultivo de las especialidades de la zona y obtenga un precio justo por su comercialización. Hay miles de proyectos realmente productivos esperando a que acabemos con este cáncer del capitalismo financiero.

No es bueno alarmar, pero si de esta salen indemnes, no volverán a cometer errores: controlarán el mundo a sangre y fuego.

lunes, 26 de enero de 2009

Cuidado con el negacionismo del holocausto

Benedicto XVI, que no da puntada sin hilo, ha rehabilitado al historiador William Williamson. La noticia no figura como la más grande en los principlaes medios pero sí aparece suficientemente contada. Williamson niega las dimensiones millonarias que la historia oficial ha venido dando del holocausto cometido contra los judíos por los nazis. Junto con este señor, la iglesia católica y diversas autoridades religiosas de otros países mantienen viva una teoría negacionsita del holocausto. No es casualidad que ahora el ultra ortodoxo Papa alemán Ratzinger rehabilite a los negacionistas. En mi opinión, esta teoría, mal administrada, puede servir de mucha ayuda a los sionistas (aquellos que defienden que el Estado de Israel está por encima de los derechos del pueblo palestino a vivir en paz en su tierra) en su intento por demostrar que está rebrotando el antisemitismo en el mundo.

Entendería el negacionismo si se basara en una cuestión de mentira pura y dura. Pero no lo entiendo si el propio Williamson reconoce que las víctimas de los nazis pudieron ser 300.000 en vez de 6 millones. ¿Realmente sería menos abominable que los nazis hubieran asesinado a 300.000 personas? Puestas en fila siguen siendo muchas. Por otra parte, existieran o no las cámaras de gas, como defiende Richardson, el maltrato humano que los nazis dieron en muchos países de Europa a los judíos está debidamente documentado por millones de escritos,grabaciones etc...pero, sobre todo, por la experiencia física de personas de carne y hueso, muchas de ellas muy conocidas antes de ser perseguidas, torturadas y asesinadas (o no)y que dejaron debida constancia documental de su sufrimiento.

Recomiendo a los que quieran tener una evidencia impactante de este extremo, que lea el libro de Irène Némirovsky, "Suite francesa". En este libro, la ya entonces famosa escritora Nèmirovsky deja constancia de cómo, poco a poco, la sociedad francesa en la que vivía plenamente integrada le fue haciendo cada día la vida más difícil hasta que un día la entregó sin más al proyecto nazi de exterminio. Acabó su vida en el temible Auswitch junto con otros muchos (¿300.000, 2 millones?) y, con ella, sepultaron un montón de proyectos felices de una escritora en auge. En su agonía cotidiana, su familia llegó a convertirse apresuradamente al catolicismo para sobrevivir. Lógicamente, no pudo terminar el libro. "Suite francesa", que es además una crítica ácida a la hipocresía de toda una sociedad que la abandonó al poder del más fuerte, íba a tener cinco partes. Nèmirovsky sólo pudo escribir dos.

Mientras nos enredamos en una discusión numérica, estamos olvidando algo muy importante: se están cometiendo otros exterminios en el mundo actual y no estamos haciendo lo suficiente para evitarlo. Hay un principio psiquiátrico que dice que un maltratado tiene muchas posibilidades de repetir en otros los malos tratos recibidos. Parece que a los pueblos les puede ocurrir lo mismo. Creo que es más útil esta teoría si queremos acabar con el holocausto que se está cometiendo contra los palestinos.

jueves, 15 de enero de 2009

Nuestra leyes persiguen la negación del genocidio

Una nueva Ley europea contra el racismo y la xenofobia ha sido aprobada y posteriormente completada por la Comisión Europea con un régimen sancionador que reserva más de tres años de cárcel a los que incurran en delitos que se puedan considerar xenófobos o racistas. Dentro de esa defición, los legisladores se han cuidado de incluir como delito "la apología pública, la negación o la trivialización flagrante de los crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra..." en conexión y coordinación con la definición de la Corte Penal Internacional.

El artículo 6 del Estatuto de la Corte Penal Internacional confiere a esta institución jurisdicción respecto al genocidio tal como se define en el artículo II de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, de 1948. Ahí se establece que si se cometen crímenes con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, pueden constituir genocidio los siguientes actos:

-Matanza de miembros de un grupo.
-Lesión grave a la integridad física o mental de miembros de un grupo.
-Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial.
-Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo.
-Traslado por la fuerza de niños de un grupo a otro grupo.

A pocos se nos escapa que la definición recogida por la Corte Penal Internacional (que bebe directamente de la decretada en 1948, tras el genocidio cometido por los nazis contra los judíos) se dirige e perseguir a los llamados "negacionistas del holocausto", es decir, a aquellas personas o grupos que niegan que los nazis cometiesen semejante atrocidad.

Pero eso no quita que estos supuestos se están produciendo actualmente en Oriente Medio, y nadie parece darse por aludido. Es posible que haya ya, por lo tanto, un resquicio tanto por la vía penal internacional como por la legislación de la UE para exigir a nuestras autoridades que apliquen nuestas leyes contra los que niegan el genocidio que se está cometiendo contra los palestinos. La política exterior de nuestros países no puede ir nunca en contra de nuestras propias leyes.

Mi propuesta es que iniciemos una campaña para que bajo ese epígafre pueda ser igualmente juzgado y condenado aquel que aún mantenga ideas como que el genocidio cometido en Palestina es un simple acto de guerra cometido en legítima defensa, o que los niños palestinos mueren porque los usan como escudos humanos.

miércoles, 14 de enero de 2009

Roma no paga a traidores

Cuántos ejemplos tiene la Historia que anticipan la decepción que debe de estar sufriendo en estos momentos el ex presidente del Gobierno, José María A*nar. Su dueño, el presidente americano a punto de irse por la trastienda, acaba de hacer un último esfuerzo para pagar a sus más íntimos compinches los favores recibidos. Ha reunido en Washingt*n al primer ministro británico, Tony Bla*r, al colombiano, Álvaro Ur*be y al australiano, John How*rd, y les ha entregado una de las más distinguidas condecoraciones de Estados Un*dos.

Azn*r, el conejito de Duracell de la guerra contra Irak, no estaba en ese acto. El amo al que tanto ha hecho la pelota ni siquiera lo ha considerado tan importante como el australiano, que ni siquiera tuvo que hacerse la famosa foto de las Azores, como "potencia atacante".

Desde el punto de vista de la rentabilidad personal, el apoyo de Aznar a la guerra contra el pueblo de Irak también ha sido, pues, completamente inútil. El daño sufrido por el pueblo iraquí y también por el pueblo español como consecuencia de su irresponsable apoyo a un conflicto bélico declarado ilegal por la ONU, se ha quedado en nada, no ha recibido ni las caricias de despedida de su amo. Se ha derramado sangre por una improbable perspectiva de promoción personal.

Esto demuestra cuán peligroso e indigno es no tenerse respeto a sí mismo. Azn*r no se respetaba a sí mismo, y así es imposible respetar a nadie, y mucho menos, que te respeten. Así se paga esa alianza servil con el amo. Pero esto ya estaba inventado hace muchos siglos, con el "Roma no paga a traidores" con que despachaban los romanos (antes de echarlos a los leones)a los traidores de otro ejército que trataban de venderles secretos del enemigo.

lunes, 12 de enero de 2009

El sistema sigue intocable

Han pasado muchos meses (más de un año) desde que se vio venir que las cosas no podían seguir como estaban en el sistema económico que nos sojuzga. Se han hundido las bolsas, han quebrado algunos bancos y otros no lo han hecho porque los gobiernos les han dado el dinero de los ciudadanos para que sigan exigiéndonos cada mes la cuota de la hipoteca y nos manden al paro y sin vivienda.

De todas las medidas posibles que se podían adoptar, sólo se han adoptado de forma clara y contundente las que consisten en dar dinero público a las empresas que peor se han portado. Como recuerda Joaquín Estefanía hoy en El País, muchos meses después de que todo el mundo sepa que hay que cambiar el sistema económico, no se ha hecho nada realmente tendente a cambiarlo. Algunas de esas medidas se propusieron en la famosa cumbre del G-20 como urgentes, y ahí están, congeladas en el frío invernal: cito a Estefanía: no hay nuevas normas contables, no hay ningún nuevo artículo añadido al primitivo sistema de regulación financiera que ha provocado este robo, las agencias de calificación de riesgo (que son aquellas entidades que cobraban un pastón por decir que las hipotecas basura de los bancos quebrados eran seguras) siguen operando como si tal cosa y siguen acreditando la fiabilidad de los mismos bancos. ¿Quién puede confiar? Nadie, ni siquiera los bancos se prestan entre sí porque, evidentemente, no se fían unos de otros. Tampoco se ha ampliado la mesa de países integrantes de ese nuevo orden económico mundial. Es decir, nada. Una reflexión: Cuando acabó la Segunda guerra mundial, los venecedores, con Estados Unidos a la cabeza, establecieron las reglas del juego políticas y económicas que nos están rigiendo ahora. La diferencia entre entonces y hoy es que, que yo sepa, los creadores y sostenedores de este sistema imposible no han sido derrotados y no parece que en el horizonte se dibuje tal posibilidad.

martes, 30 de diciembre de 2008

Israel: el pueblo contra los demás

Si alguien aún en el día de hoy duda sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos en el conflicto árabe-i*raelí es porque no quiere mirar. Si alguien duda a la vista de los bombardeos indiscriminados y la inminente invasión que el ejército i*raelí va a propinar a los indefensos palestinos en sus minúsculos microterritorios, es que, aunque mire, no puede ver.

Para contribuir humildemente a despejar cualquier vacilación, basta con enseñar cosas como las que hoy ha enseñado el diario Público: una simple foto de satélite de la frontera entre Gaza e Israel muestra cómo los palestinos se apiñan en su escaso territorio mientras los israelíes, al otro lado del muro, riegan sus espléndidos terrenos fértiles, tierras arrebatadas por la fuerza a sus legítimos dueños, los palestinos que hoy se hacinan al otro lado, sin tierras que cultivar, cada vez con menos suelo que ocupar para vivir.

Ese escaso terreno va menguando: cuando los israelíes lo deciden, por sí mismos, conquistan nuevos territorios que inmediatamente aíslan de su anterior dueño, una familia palestina rota por la rabia, por la ira de la injusticia, una propiedad injustamente robada por las armas. Cuando el Gobierno israelí, de vez en cuando, decide terminar con alguno de estos asentamientos ilegales, desata la incomprensible ira de los colonos ocupantes desalojados. Muchos de ellos, se puede ver en televisión, se lanzan a la calle en busca de cualquier palestino que encuentren para descerrajarle tres tiros y dormir bien esa noche.

Cuando se acaba con un genocidio, muchos pueblos culpables alegan en su descargo el desconocimiento de las injusticias que se cometieron. Es muy fácil culpar a los gobiernos en el poder. Qué hipócrita patraña. En Israel hay un pueblo casi entero aplaudiendo cada decímetro de sangre palestina derramada. Jaleando cada nuevo tanque puesto en la frontera, que apuntala cada metro de muro, que dispara contra cualquiera que quiera quitarle un trozo de la tierra que han robado. Un pueblo que vota a partidos cada vez más radicales, más guerreros. No quieren ningún tipo de paz. Sólo avanzar en el pillaje. Y lo quieren mayoritariamente.

Esto está ocurriendo, igual que ocurrió el holocausto que acabó con la vida de muchas personas en Europa víctima de otro pueblo iluminado. Ya está bien de que utilicemos eufemismos mentales de toda índole para negar lo que nos da miedo. Los pueblos masacran a otros pueblos. No podemos seguir culpando al loco genocida de turno para justificar millones de muertos. No hay nadie que pueda tener ese poder sin la complicidad de los demás y sin el apoyo de amigos poderosos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Las 65 horas y los "antisistema"

Creo que la mejor nota de la semana se la lleva, en mi humilde opinión, el diario Público, que es el único periódico español de gran tirada que ayer jueves 18, apostó por tratar la noticia del día como se merece: dándole la gran portada. Después de muchos sufrimientos, la gran mayoría de los los eurodiputados votaron en contra de las consignas marcadas por sus propios gobiernos y rechazaron la jornada laboral de ¡65 HORAS! en Europa. Lo lograron después de difíciles maniobras parlamentarias, necesarias para tumbar un acuerdo adoptado de tapadillo por los líderes de sus partidos y de los ejecutivos que gobiernan en Europa, que pretendían imponer su poder aprobando la medida como directiva europea, lo que les permitía dificultar su rechazo.

La aprobación de las 65 horas habría supuesto el final de los derechos sociales largamente luchados en Europa, desde la mismísima revolución francesa. Habría supuesto la puerta abierta a la explotación laboral, y también la puerta abierta a transgredir otros muchos derechos sociales que hemos adquiridos después de muchos conflictos.

Para la mayoría de los grandes diarios españoles esa no fue la gran noticia. Os comento qué fue noticia ese días para los demás periódicos:

ABC: "Una oleada de cartas sospechosas desata el temor a un ataque biológico"
La Razón: "La familia Real felicita la Navidad" (este para enmarcar)
El Periódico de Cataluña: "Barcelona revoluciona la recogida de basuras"
La Vanguardia: "Zapatero hace oidos sordos al desafío del PSC"
Cinco Dias (¡económico!): "Trabajo pide vuelos baratos para facilitar el retorno de inmigrantes"
Expansión (¡económico!): "Grandes Hedge Funds (fondos de inversión) cierran en España"

Sólo podemos salvar de la quema a los dos siguientes, aunque tampoco apuestan fuerte por el rechazo ciudadano y parlamentario a las 65 horas:

El Mundo: "Aguinaldo fiscal del Gobierno a los banqueros y sus ejecutivos"
El País: "Instancias políticas autorizaron a EEUU las escalas en Guantánamo"

Sólo El País y El Periódico de Cataluña convierten las 65 horas en segunda noticia. El resto o la pierde en una pequeña llamada en portada o simplemente no la considera digna de figurar en la selección de 7 u 8 noticias más importantes del día.

El peligro de que este notición pase desapercibido, es que nadie va a ser consciente del robo la próxima vez que nos intenten dar gato por liebre. Ese es el objetivo de estos medios de comunicación afines al poder. Gente de bien ha tenido que movilizarse de forma extraordinaria esta vez. Esta vez hemos de felicitar a los eurodiputados de todo signo y nacionalidad que se lo han currado, pero ¿seremos capaces de prever el próximo ataque? ¿Seremos capaces de enterarnos? Ese es el reto.

Los "antisistema"

El País se sigue salvando de momento sólo por las grandes plumas y por la calidad de las fuentes de algunos de sus redactores más veteranos (sobre todo de la sección de "España"). Esta vez Juan José Millás viene al rescate con un articulito titulado "Aclaración"(El País de hoy, 19 de diciembre) que no tiene desperdicio. No me resisto parafrasear:

"Esos chicos que se encadenan a las puertas de una reunión del G-8 no son antisistema. Antisistema es el que bombardea un país entero amparado en una documentación falsa fabricada por él mismo. Antisistema es el cómplice de esa acción (...). Antisistema es el juez que en vez de portarse como un poder del Estado hace declaraciones propias de un tonto del culo. Antisistema es el que pretende convertir la Universidad en la correa de transmisión de los intereses empresariales. Antisistema es el banquero que da préstamos a personas que no tienen ninguna posibilidad de devolverlos. Antisistema es el tasador que valora un piso a 100 cuando vale 70 (...) Antisistema, por cierto, son los obispos pederastas y quienes les protegen para que no vayan a la cárcel...(...) Antisistema, en fin, es el sistema..."

Sólo nos queda añadir una cosa, algo que podemos hacer desde casa, cómodamente sentados en nuestro sillón favorito: no sirvamos de correa de transmisión de los vocablos venenosos y nocivos que nos quieren inocular los de siempre. De ello depende nuestra libertad. Si caemos en el despiste de pronunciar una sóla vez la palabra "antisistema" para referirnos a esas personas que luchan por tí, por mí y por ellos, hemos perdido la guerra. Si llamamos "liberación de Ir*k" a la agresión a Ir*k, hemos perdido, tarde o temprano nos invadirán a nosotros. Si llamamos "coches ecológicos" a esas mierdas con ruedas que nos llevan al apocalipsis climático, hemos perdido. Si llamamos te**oristas al ejército que se enfrenta a los invasores en Ir*k, hemos perdido.

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