En la entrada de ayer nos atrevimos a escudriñar en las entrañas de estas repetitivas crisis que alguien genera en los mercados económico-financieros, ya sea voluntariamente . Tras el repaso general, deberíamos profundizar en algunos aspectos significativos de la actual crisis. Uno de ellos lo constituyen las relaciones entre el sector público y el privado en época de vacas flacas.Ya vimos ayer que en estos tiempos, el sector privado finalmente se abandona cual náufrago desamparado al rescate del poder público.
Esto quiere decir que tú y yo no podemos dejar de pagar ni medio plazo de la hipoteca so pena de pasar grandes penalidades, pero si los grandes bancos y empresas de seguros fallan en sus compromisos de pago por falta de liquidez, la vara de medir cambia y no hay ni ley ni decreto que las obligue.Está claro que el sistema no nos trata a todos por igual en este aspecto.
Lo más importante es que no hay ningún político en el mundo que pueda defender hoy día las tesis del liberalismo económico, que sostienen que los mercados se regulan solos sin intervención pública. Lo real es que el capitalismo como sistema económico realmente no existe. Existe una aristocracia económico-financiera que se rige por un sistema capitalista hasta que ese sistema se vuelve en su contra, en cuyo caso se aplican otras normas.
Como si en un partido se cambiasen las normas si va perdiendo el equipo que juega en casa.
Si nos fijamos, a poco que el poder político haga algo por corregir esta injusticia, el sistema aparentemente capitalista que nos rige se vendría abajo sólo, por sí mismo.
Pero ahora viene otra reflexión: "Demasiado tarde, forastero", nos diría el sheriff corrupto, pistola en ristre, de esta historia. El poder económico no es nacional. Ya hace tiempo que rompió las barreras y atravesó las fronteras nacionales cual soldado del tercer Reich Polonia. En cambio la ley, de momento,no puede atravesar las fronteras, está recluida en los ámbitos específico de cada país.
Lo que siempre hemos querido hacer muchos lo hizo primero la aristocracia económico-financiera. ¿Quién puede poner las leyes que persigan a esas entidades causantes de una crisis a 10.000 kilómetros de distancia, que se expande por todo el mundo? Seguiremos otro día.
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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...
martes, 29 de enero de 2008
lunes, 28 de enero de 2008
La crisis tampoco es un tsunami
Queridos y escasos aunque selectos lectores: me reencuentro con vosotros tras varios meses de apagón bloguero.
Decíamos en una entrada anterior que la subida de nuestras hipotecas no se debe a un cataclismo natural incontrolable, sino al temible factor humano. Lo mismo ocurre con los demás "accidentes, baches, convulsiones, sustos, caídas etc..." que sufre el sistema económico imperante, es decir, el capitalista. Así que viene la gran crisis, por allí resopla. Me ha movido a escribir hoy un gran análisis a doble página titulado "La metástasis", firmado por Joaquín Estefanía (ex director de El País en su mejor etapa y del que me honra haber sido alumno)y publicado por El País el domingo,27 de enero de 2008 . Este análisis explica muy bien, si se lee con atención, lo que está pasando con la famosa crisis de las subprime o hipotecas basura de Estados Unidos y con su contagio a las bolsas.
Dice Estefanía que "ante una crisis de estas dimensiones, con capacidad de contagio al resto del sistema financiero, las autoridades(de estado* UN*dos)olvidan el "laissez faire" y acuden en ayuda de lo privado. Cuando la necesidad aprieta, los poderes públicos se convierten en caballeros blancos de las instituciones privadas, con el aplauso de éstas. En última instancia, el capital confía en la salvación pública".
La primera en la frente. El sistema económico que nos conduce en la vida es malo; prueba de ello es que el poder político ha de acudir al rescate de las mismas entidades que nos asfixian a recibos cada vez que estornudan. ¿No será mejor, por tanto, que los poderes públicos, simplemente, se dediquen a cambiar el modelo? Hagan juego con sus ideas: no se atropellen, todos podremos exponer las nuestras.
Sigamos con el gran Estefanía: "El maestro Galbraith", dice el articulista, "escribió en su "Breve historia de la euforia financiera" que la memoria da muestras de gran fragilidad cuando se trata de asuntos financieros, el desastre se olvida pronto y cuando vuelven a darse las mismas supuestas oportunidades de inversión, una nueva generación, a menudo más joven que la anterior, las saluda como un descubrimiento innovador en el mundo financiero". Y añade: "Debe de haber pocos ámbitos de la vida humana en los que la Historia cuente tan poco como en el campo de las finanzas".
A continuación viene una reveladora relación de crisis que demuestran cuán olvidadizo es nuestro sistema financiero. Por cierto, si conoceis a alguien a quien estos desmemoriados hayan olvidado cobrar un recibo de hipoteca aunque hayan pasado 30 años, que me escriba. Ahí van las últimas crisis, y amigos, algo de autocrítica colectiva: los periódicos han publicado todas estas crisis mundiales: ocurre que nosotros somos también olvidadizos: 1987: crash bursátil; 1992: estallido del Sistema Monetario Europeo; 1994: quiebra de México, tras aplicar obedientemente todas y cada una de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional; 1994: Efecto Tequila (contagio de esta crisis a otros paises emergentes alejados de México); 1997: Crisis asiática motivada por devaluaciones en cadena que empezaron en Tailandia y a la que se denominó "primera crisis global"; 1998: suspensión de pagos de Rusia; 1998 y 1999: Crisis en Iberoamérica que comienza en Argentina y Brasil; 2000: estallido de la burbuja de internet y desaparición del 90% de las empresas Puntocom; 2001: Caso Enron en USA, una multinacional que estaba hecha un colador; 2007-2008: la actual, la de las hipotecas basura.
Volviendo a la crisis que nos ocupa, la de las hipotecas, dice Estefanía que esta crisis presenta varias singularidades que la diferencian de la retahila expuesta anteriomente. Una de ellas es que se trata de una crisis que ataca al corazón del sistema: los bancos y entidades aseguradoras de Est*dos *nidos etc...Esta vez alguien no anduvo listo para pasarle el marrón a un país emergente, de esos incautos, podríamos pensar. Pero no, cuenta el autor del análisis, ahora son las empresas públicas de algunos de los países emergentes(se citan: China, Abu Dhabi, Arabia Saudí...)las que tienen capacidad (o sea, dinero líquido) para acudir en auxilio de estas otras entidades radicadas en el corazón del sistema, en Wall Stre*t. Ello es debido a que esos países han acumulado divisas por tener muchas materias primas con precio en alza. Y da la casualidad de que muchos de ellos han invertido esas divisas en las entidades que ahora están en crisis en el primer mundo. Es decir, no sé cómo lo han conseguido, pero de nuevo buena parte de esta crisis la van a pagar los llamados países emergentes.
La duda está en ver si esto provoca, o no, un salto definitivo en la correlación de fuerzas en el mundo, si los países emergentes, que tienen ahora más que nunca, la sartén por el mango, van a reivindicar su poder o seguirán dejándose cegar por las luces de Man*atan.
Termina Estefanía contándonos que esta crisis ha destapado definitivamente la naturaleza del capitalismo actual: ya no está basado, como antes, en la industria, sino en las finanzas. El valor de la acción de una empresa es más importante que la producción o los servicios que genera.
Como era de esperar, el capitalismo sin control se acelera en espiral y, como un tormenta tropical, engorda peligrosamente hasta convertirse en un huracán destructivo, llega la era de la especulación.
Decíamos en una entrada anterior que la subida de nuestras hipotecas no se debe a un cataclismo natural incontrolable, sino al temible factor humano. Lo mismo ocurre con los demás "accidentes, baches, convulsiones, sustos, caídas etc..." que sufre el sistema económico imperante, es decir, el capitalista. Así que viene la gran crisis, por allí resopla. Me ha movido a escribir hoy un gran análisis a doble página titulado "La metástasis", firmado por Joaquín Estefanía (ex director de El País en su mejor etapa y del que me honra haber sido alumno)y publicado por El País el domingo,27 de enero de 2008 . Este análisis explica muy bien, si se lee con atención, lo que está pasando con la famosa crisis de las subprime o hipotecas basura de Estados Unidos y con su contagio a las bolsas.
Dice Estefanía que "ante una crisis de estas dimensiones, con capacidad de contagio al resto del sistema financiero, las autoridades(de estado* UN*dos)olvidan el "laissez faire" y acuden en ayuda de lo privado. Cuando la necesidad aprieta, los poderes públicos se convierten en caballeros blancos de las instituciones privadas, con el aplauso de éstas. En última instancia, el capital confía en la salvación pública".
La primera en la frente. El sistema económico que nos conduce en la vida es malo; prueba de ello es que el poder político ha de acudir al rescate de las mismas entidades que nos asfixian a recibos cada vez que estornudan. ¿No será mejor, por tanto, que los poderes públicos, simplemente, se dediquen a cambiar el modelo? Hagan juego con sus ideas: no se atropellen, todos podremos exponer las nuestras.
Sigamos con el gran Estefanía: "El maestro Galbraith", dice el articulista, "escribió en su "Breve historia de la euforia financiera" que la memoria da muestras de gran fragilidad cuando se trata de asuntos financieros, el desastre se olvida pronto y cuando vuelven a darse las mismas supuestas oportunidades de inversión, una nueva generación, a menudo más joven que la anterior, las saluda como un descubrimiento innovador en el mundo financiero". Y añade: "Debe de haber pocos ámbitos de la vida humana en los que la Historia cuente tan poco como en el campo de las finanzas".
A continuación viene una reveladora relación de crisis que demuestran cuán olvidadizo es nuestro sistema financiero. Por cierto, si conoceis a alguien a quien estos desmemoriados hayan olvidado cobrar un recibo de hipoteca aunque hayan pasado 30 años, que me escriba. Ahí van las últimas crisis, y amigos, algo de autocrítica colectiva: los periódicos han publicado todas estas crisis mundiales: ocurre que nosotros somos también olvidadizos: 1987: crash bursátil; 1992: estallido del Sistema Monetario Europeo; 1994: quiebra de México, tras aplicar obedientemente todas y cada una de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional; 1994: Efecto Tequila (contagio de esta crisis a otros paises emergentes alejados de México); 1997: Crisis asiática motivada por devaluaciones en cadena que empezaron en Tailandia y a la que se denominó "primera crisis global"; 1998: suspensión de pagos de Rusia; 1998 y 1999: Crisis en Iberoamérica que comienza en Argentina y Brasil; 2000: estallido de la burbuja de internet y desaparición del 90% de las empresas Puntocom; 2001: Caso Enron en USA, una multinacional que estaba hecha un colador; 2007-2008: la actual, la de las hipotecas basura.
Volviendo a la crisis que nos ocupa, la de las hipotecas, dice Estefanía que esta crisis presenta varias singularidades que la diferencian de la retahila expuesta anteriomente. Una de ellas es que se trata de una crisis que ataca al corazón del sistema: los bancos y entidades aseguradoras de Est*dos *nidos etc...Esta vez alguien no anduvo listo para pasarle el marrón a un país emergente, de esos incautos, podríamos pensar. Pero no, cuenta el autor del análisis, ahora son las empresas públicas de algunos de los países emergentes(se citan: China, Abu Dhabi, Arabia Saudí...)las que tienen capacidad (o sea, dinero líquido) para acudir en auxilio de estas otras entidades radicadas en el corazón del sistema, en Wall Stre*t. Ello es debido a que esos países han acumulado divisas por tener muchas materias primas con precio en alza. Y da la casualidad de que muchos de ellos han invertido esas divisas en las entidades que ahora están en crisis en el primer mundo. Es decir, no sé cómo lo han conseguido, pero de nuevo buena parte de esta crisis la van a pagar los llamados países emergentes.
La duda está en ver si esto provoca, o no, un salto definitivo en la correlación de fuerzas en el mundo, si los países emergentes, que tienen ahora más que nunca, la sartén por el mango, van a reivindicar su poder o seguirán dejándose cegar por las luces de Man*atan.
Termina Estefanía contándonos que esta crisis ha destapado definitivamente la naturaleza del capitalismo actual: ya no está basado, como antes, en la industria, sino en las finanzas. El valor de la acción de una empresa es más importante que la producción o los servicios que genera.
Como era de esperar, el capitalismo sin control se acelera en espiral y, como un tormenta tropical, engorda peligrosamente hasta convertirse en un huracán destructivo, llega la era de la especulación.
lunes, 25 de junio de 2007
Una cosa no siempre lleva a la otra
Debemos andar con precaución con las opiniones que leemos/escuchamos. Lo más importante es ser consciente en todo momento que lo que se está leyendo/oyendo proviene de personas de carne y hueso, como nosotros. En segundo lugar, leer sólo aquellas opiniones que están vertidas en un contexto en el que queda claro que se trata de una opinión. La opinión es útil como un elemento más de valoración, siempre que sepamos contextualizara bien como lo que es: el argumentario de una parte con o sin intereses directos en el asunto.
Hoy llamo la atención sobre una opinión claramente desafortunada. Un editorial de El País sobre la muerte de 6 soldados españoles de misión en Líbano, termina diciendo que se trata de "un tributo que hay que saber pagar" por parte de una "potencia europea, octava economía mundial".
Con independencia de que se comparta o no la necesidad de mandar tropas a Líbano, lo que está claro incluso para el lector más despistado es que tener una economía saneada no explica ni justifica bajo ningún comcepto que haya que mandar tropas a morir y/o matar a ningún sitio.
Este argumento peca de atribuir el bienestar económico a un determinado modelo de liderazgo basado en el uso de la fuerza militar, cuyo máximo exponente son países anglosajones. Y, por ejemplo, en el caso de España, esto no es así. España siempre ha prosperado en paz y con respeto.
Hoy llamo la atención sobre una opinión claramente desafortunada. Un editorial de El País sobre la muerte de 6 soldados españoles de misión en Líbano, termina diciendo que se trata de "un tributo que hay que saber pagar" por parte de una "potencia europea, octava economía mundial".
Con independencia de que se comparta o no la necesidad de mandar tropas a Líbano, lo que está claro incluso para el lector más despistado es que tener una economía saneada no explica ni justifica bajo ningún comcepto que haya que mandar tropas a morir y/o matar a ningún sitio.
Este argumento peca de atribuir el bienestar económico a un determinado modelo de liderazgo basado en el uso de la fuerza militar, cuyo máximo exponente son países anglosajones. Y, por ejemplo, en el caso de España, esto no es así. España siempre ha prosperado en paz y con respeto.
lunes, 14 de mayo de 2007
Cuidado con los que quieren enredar con las ONG
Cuidado con artículos de opinión de poca calidad informativa que se cuelan en la prensa que muchos ciudadanos consideran seria más seria sin que nadie lo advierta. El pasado 11 de mayo de 2007 El País publicó un artículo de opinión firmado por Mosisés Naim. La conclusión de esta persona es que "instituciones especializadas" (sic) deben controlar mejor a las ONG que pululan por el mundo (por ejemplo, investigando la procedencia de sus fondos etc...) porque muchas de éstas son, en realidad, lo que él denomina con el término ONGO (Organizaciones No Gubernamentales controladas por Gobiernos)disfrazadas. Estas ONGO constituyem, según el articulista, "una amenaza para la democracia".
Menos mal que el firmante al menos tiene la decencia de confesar que él mismo pertenece a un a ONG que otros consideran una ONGO de la Casa Blanca. Pero una vez dicho esto, y ante la sorpresa del lector desperezado, el señor Naim aporta una retahila de ONG sospechosas de ser en realidad ONGO que, curiosamente, casi todas están radicadas en países a los que la Casa Blanca considera poco amigos.
Para enredar con la terminología al lector poco atento, el autor califica a estos países como no democráticos. Y entre ellos cita a Venezuela. Un país que, como todo el mundo sabe, celebra elecciones generales limpias, algo ratificado por un ejército de observadores de la ONU. Que a alguien no le guste el Gobierno salido de las urnas no le capacita para dejar de considerarlo democrático. Hay muchos que ya están empezando a llamar democráticos sólo a aquellos países que les siguen la corriente.
Por lo tanto, ojo avizor, porque hay quienes trabajan cada mañana precisamente en la búsqueda del mejor modo de darnos el cambiazo y engañarnos. Pero nosotros no nos dejamos, ¿verdad?
Menos mal que el firmante al menos tiene la decencia de confesar que él mismo pertenece a un a ONG que otros consideran una ONGO de la Casa Blanca. Pero una vez dicho esto, y ante la sorpresa del lector desperezado, el señor Naim aporta una retahila de ONG sospechosas de ser en realidad ONGO que, curiosamente, casi todas están radicadas en países a los que la Casa Blanca considera poco amigos.
Para enredar con la terminología al lector poco atento, el autor califica a estos países como no democráticos. Y entre ellos cita a Venezuela. Un país que, como todo el mundo sabe, celebra elecciones generales limpias, algo ratificado por un ejército de observadores de la ONU. Que a alguien no le guste el Gobierno salido de las urnas no le capacita para dejar de considerarlo democrático. Hay muchos que ya están empezando a llamar democráticos sólo a aquellos países que les siguen la corriente.
Por lo tanto, ojo avizor, porque hay quienes trabajan cada mañana precisamente en la búsqueda del mejor modo de darnos el cambiazo y engañarnos. Pero nosotros no nos dejamos, ¿verdad?
jueves, 10 de mayo de 2007
Refutemos tópicos: en las Cámaras se trabaja
Decía en la anterior entrada que en breve os contaría algunas cosillas interesantes sobre el poder lesgislativo o las Cámaras como también son conocidas. En España estas instituciones son el Congreso y el Senado; en ellos se elaboran las leyes y normas por las que nos regimos. Uno de los lugares comunes más frecuentes sobre estos sitios es que son aburridos, tanto que los políticos se ausentan o se duermen en los escaños.
Como siempre, esta es la imagen distorsionada que se ofrece a través de la selección que realizan las televisiones de lo que allí se ventila. Cada semana en esas salas se discuten miles, y digo bien, miles de asuntos de interés ciudadano, debates que nunca ven la luz o, todo lo más, merecen un breve en el diario local de turno. Muchas de esas discusiones no tienen como escenario el lujoso salón de plenos ni como tema central un controvertido asunto de Estado; se dearrollan en la intimidad de una salita pequeña donde tres o cuatro políticos de distinto signo, de los de tercera fila, se afanan por llegar a un acuerdo sobre la construcción de un puente en Badajoz, sobre la concesión de una ayuda a un centro de discapacitados de Jaén etc...
Añado otra cuestión: todos los miembros del Gobierno tienen que dedicar, quieran o no, hasta dos días de la semana para dar cuenta de lo que están haciendo ante los representantes de los demás grupos políticos, ante los representantes de los ciudadanos. Esto se hace y va a misa, aquí en España y en otros países. NO es verdad que los políticos hacen lo que quieren; afortunadamente están sometidos al control de las Cámaras, de los representantes de los ciudadanos.
Como siempre, esta es la imagen distorsionada que se ofrece a través de la selección que realizan las televisiones de lo que allí se ventila. Cada semana en esas salas se discuten miles, y digo bien, miles de asuntos de interés ciudadano, debates que nunca ven la luz o, todo lo más, merecen un breve en el diario local de turno. Muchas de esas discusiones no tienen como escenario el lujoso salón de plenos ni como tema central un controvertido asunto de Estado; se dearrollan en la intimidad de una salita pequeña donde tres o cuatro políticos de distinto signo, de los de tercera fila, se afanan por llegar a un acuerdo sobre la construcción de un puente en Badajoz, sobre la concesión de una ayuda a un centro de discapacitados de Jaén etc...
Añado otra cuestión: todos los miembros del Gobierno tienen que dedicar, quieran o no, hasta dos días de la semana para dar cuenta de lo que están haciendo ante los representantes de los demás grupos políticos, ante los representantes de los ciudadanos. Esto se hace y va a misa, aquí en España y en otros países. NO es verdad que los políticos hacen lo que quieren; afortunadamente están sometidos al control de las Cámaras, de los representantes de los ciudadanos.
miércoles, 9 de mayo de 2007
La política real es buena, debemos ser políticos
Ya es hora de que alguien reivindique el valor que tiene la política en nuestras vidas. Ya está bien de que lo político sea malo y de que cualquier cosa que se le contraponga es mejor, por ejemplo, el mercado.
Es frecuente oir a gente pública decir barbaridades de esta guisa: "Esa decisión no debe tomarse con criterios políticos, sino de mercado"; o "hay que despolitizar tal o cual debate o asunto".
Lo leemos y lo escuchamos y nos lo creemos a pies juntillas, y renunciamos a ejercer nuestro más sagrado don: el del análisis y la reflexión. Pues vamos a traducir: en los países más o menos democráticos (sobre la democrcia real reflexionaremos en capítulo aparte), la política es la única garantía que tenemos de que, al menos, elegimos de vez en cuando a la gente que va a decidir sobre los asuntos cotidianos que nos afectan (los precios, las normas etc...).Todos deberíamos desear que, para los asuntos de esta índole, las decisiones se tomen con criterios políticos porque al menos tratan de tener en cuenta la opinión colectiva. Por su parte, los políticos son simplemenmte los profesionales de la política, es decir, tan buenos y tan malos como el resto de los mortales.
¿Elegimos al presidente de la Coca-Cola? ¿Elegimos al presidente del Banco Mundial, de la ONU, y del FMI? ¿Elegimos a los dueños de los bancos? Entonces, ¿por qué es deseable que las decisiones que nos afectan se hagan con criterios de mercado y no con criterios políticos?
De modo que no nos traguemos las cosas sin siquiera intentar masticarlas, por favor. Las decisiones que toman las instituciones señaladas arriba nos afectan muchísimo, y la mayoría de las veces muy negativamente. Sin embargo todos coinciden: "hay que despolitizar el debate, esto no es serio, está usted politizando un asunto que debe estar sometido a la ley de la oferta y la demanda".... Huyamos de estos anti-argumentos (parecen argumentos pero no usan ninguna argumentación).
En la próxima entrada, por cierto, voy a contaros cosas interesantes de uno de los pilares del Estado de Derecho, pero también uno de los más desconocidos: el legislativo.
Es frecuente oir a gente pública decir barbaridades de esta guisa: "Esa decisión no debe tomarse con criterios políticos, sino de mercado"; o "hay que despolitizar tal o cual debate o asunto".
Lo leemos y lo escuchamos y nos lo creemos a pies juntillas, y renunciamos a ejercer nuestro más sagrado don: el del análisis y la reflexión. Pues vamos a traducir: en los países más o menos democráticos (sobre la democrcia real reflexionaremos en capítulo aparte), la política es la única garantía que tenemos de que, al menos, elegimos de vez en cuando a la gente que va a decidir sobre los asuntos cotidianos que nos afectan (los precios, las normas etc...).Todos deberíamos desear que, para los asuntos de esta índole, las decisiones se tomen con criterios políticos porque al menos tratan de tener en cuenta la opinión colectiva. Por su parte, los políticos son simplemenmte los profesionales de la política, es decir, tan buenos y tan malos como el resto de los mortales.
¿Elegimos al presidente de la Coca-Cola? ¿Elegimos al presidente del Banco Mundial, de la ONU, y del FMI? ¿Elegimos a los dueños de los bancos? Entonces, ¿por qué es deseable que las decisiones que nos afectan se hagan con criterios de mercado y no con criterios políticos?
De modo que no nos traguemos las cosas sin siquiera intentar masticarlas, por favor. Las decisiones que toman las instituciones señaladas arriba nos afectan muchísimo, y la mayoría de las veces muy negativamente. Sin embargo todos coinciden: "hay que despolitizar el debate, esto no es serio, está usted politizando un asunto que debe estar sometido a la ley de la oferta y la demanda".... Huyamos de estos anti-argumentos (parecen argumentos pero no usan ninguna argumentación).
En la próxima entrada, por cierto, voy a contaros cosas interesantes de uno de los pilares del Estado de Derecho, pero también uno de los más desconocidos: el legislativo.
viernes, 27 de abril de 2007
Falta de medios en los medios
Buenas; hoy vamos a a hablar sobre la falta de trabajadores(o recursos humanos, como eufemísticamente se dice hoy) en los medios de comunicación. Los que trabajamos actualmente en gabinetes de prensa nos encontramos a menudo con un greve problema: Si tratamos de convocar a los medios a un acto de emergencia a última hora (por ejemplo, un accidente grave con víctimas mortales), nos encontramos con que esos medios de comunicación tienen miles de problemas para acudir. ¿La razón? Que no disponen de medios (o sea, de personas) para acudir a la cita, por importante que esta sea. Dicho de otro modo: que no contratan a nadie, que trabajan cuatro muy mal pagados y no llegan a ningún sitio a tiempo. Y lo peor de todo: que al propietario de la gencia le impopra un bledo todo esto que estamos contando.
Esta situación es muy grave para el ciudadano si tenemos en cuenta que la principal fuente de información a tiempo real son las agencias de noticias (para los no iniciados: Efe, France Press, Associated Press(AP), etc...). Las agencias eran, hasta hoy, nuestro principal aliado: la garantía de que, casualmente, había alguien cerca del suceso en aquel momento o , en su defecto, se que conocía alguien que estaba por allí y/o que sabe explicar qué pasó.
Pues estas agencias, al menos en España, ya tienen problemas para cubrir noticias de primer orden por una sencilla razón : les falta personal, en primer lugar, y personal cualificado,en segundo lugar. Es decir, que ya no hacen falta para nada, porque sus clientes, periódicos, televisiones etc... se inventan directamente las noticias. "¿Para qué va a venir ahora un testigo directo de la tragedia a cambiarnos el titular que nos interesa?".
Por lo tanto, es bueno que sepais, queridísimos lectores, dos cosas:
-Primera: que la información periodística acerca de lo que pasa en el mundo es cada vez menor, es decir, que cada vez cuesta más trabajo enterarse de qué está pasando de verdad. (Lo de África merece capítulo aparte.)
-Segunda: Que la calidad informativa de los sucesos que a duras penas consiguen cubrir está por debajo de los niveles exigibles, dado el estrés al que someten a los becarios.
No es por meter miedo, pero asesinatos muy recientes como la de un tal V.. Pu**n están dejando claro que la prensa ha dejado de ser un contrapoder, tal y como nació en el siglo XVIII. Los dictadores de las principales potencias están hoy más seguros que nunca.
Hay un motivo muy claro: la opinión pública ha pasado a mejor vida. Nadie va a mover ningún resorte del poder por el "simple" hecho de que mueran cientos de miles de personas a manos de un líder mundial. Habrá otro líder, aunque sea rival del primero, que pretenda justificar en breve otra matanza. Así que, mejor "buen rollito" entre los dos y si tú no te metes yo no me meto.
Seguiremos
Esta situación es muy grave para el ciudadano si tenemos en cuenta que la principal fuente de información a tiempo real son las agencias de noticias (para los no iniciados: Efe, France Press, Associated Press(AP), etc...). Las agencias eran, hasta hoy, nuestro principal aliado: la garantía de que, casualmente, había alguien cerca del suceso en aquel momento o , en su defecto, se que conocía alguien que estaba por allí y/o que sabe explicar qué pasó.
Pues estas agencias, al menos en España, ya tienen problemas para cubrir noticias de primer orden por una sencilla razón : les falta personal, en primer lugar, y personal cualificado,en segundo lugar. Es decir, que ya no hacen falta para nada, porque sus clientes, periódicos, televisiones etc... se inventan directamente las noticias. "¿Para qué va a venir ahora un testigo directo de la tragedia a cambiarnos el titular que nos interesa?".
Por lo tanto, es bueno que sepais, queridísimos lectores, dos cosas:
-Primera: que la información periodística acerca de lo que pasa en el mundo es cada vez menor, es decir, que cada vez cuesta más trabajo enterarse de qué está pasando de verdad. (Lo de África merece capítulo aparte.)
-Segunda: Que la calidad informativa de los sucesos que a duras penas consiguen cubrir está por debajo de los niveles exigibles, dado el estrés al que someten a los becarios.
No es por meter miedo, pero asesinatos muy recientes como la de un tal V.. Pu**n están dejando claro que la prensa ha dejado de ser un contrapoder, tal y como nació en el siglo XVIII. Los dictadores de las principales potencias están hoy más seguros que nunca.
Hay un motivo muy claro: la opinión pública ha pasado a mejor vida. Nadie va a mover ningún resorte del poder por el "simple" hecho de que mueran cientos de miles de personas a manos de un líder mundial. Habrá otro líder, aunque sea rival del primero, que pretenda justificar en breve otra matanza. Así que, mejor "buen rollito" entre los dos y si tú no te metes yo no me meto.
Seguiremos
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