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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

lunes, 14 de mayo de 2007

Cuidado con los que quieren enredar con las ONG

Cuidado con artículos de opinión de poca calidad informativa que se cuelan en la prensa que muchos ciudadanos consideran seria más seria sin que nadie lo advierta. El pasado 11 de mayo de 2007 El País publicó un artículo de opinión firmado por Mosisés Naim. La conclusión de esta persona es que "instituciones especializadas" (sic) deben controlar mejor a las ONG que pululan por el mundo (por ejemplo, investigando la procedencia de sus fondos etc...) porque muchas de éstas son, en realidad, lo que él denomina con el término ONGO (Organizaciones No Gubernamentales controladas por Gobiernos)disfrazadas. Estas ONGO constituyem, según el articulista, "una amenaza para la democracia".

Menos mal que el firmante al menos tiene la decencia de confesar que él mismo pertenece a un a ONG que otros consideran una ONGO de la Casa Blanca. Pero una vez dicho esto, y ante la sorpresa del lector desperezado, el señor Naim aporta una retahila de ONG sospechosas de ser en realidad ONGO que, curiosamente, casi todas están radicadas en países a los que la Casa Blanca considera poco amigos.

Para enredar con la terminología al lector poco atento, el autor califica a estos países como no democráticos. Y entre ellos cita a Venezuela. Un país que, como todo el mundo sabe, celebra elecciones generales limpias, algo ratificado por un ejército de observadores de la ONU. Que a alguien no le guste el Gobierno salido de las urnas no le capacita para dejar de considerarlo democrático. Hay muchos que ya están empezando a llamar democráticos sólo a aquellos países que les siguen la corriente.

Por lo tanto, ojo avizor, porque hay quienes trabajan cada mañana precisamente en la búsqueda del mejor modo de darnos el cambiazo y engañarnos. Pero nosotros no nos dejamos, ¿verdad?

jueves, 10 de mayo de 2007

Refutemos tópicos: en las Cámaras se trabaja

Decía en la anterior entrada que en breve os contaría algunas cosillas interesantes sobre el poder lesgislativo o las Cámaras como también son conocidas. En España estas instituciones son el Congreso y el Senado; en ellos se elaboran las leyes y normas por las que nos regimos. Uno de los lugares comunes más frecuentes sobre estos sitios es que son aburridos, tanto que los políticos se ausentan o se duermen en los escaños.

Como siempre, esta es la imagen distorsionada que se ofrece a través de la selección que realizan las televisiones de lo que allí se ventila. Cada semana en esas salas se discuten miles, y digo bien, miles de asuntos de interés ciudadano, debates que nunca ven la luz o, todo lo más, merecen un breve en el diario local de turno. Muchas de esas discusiones no tienen como escenario el lujoso salón de plenos ni como tema central un controvertido asunto de Estado; se dearrollan en la intimidad de una salita pequeña donde tres o cuatro políticos de distinto signo, de los de tercera fila, se afanan por llegar a un acuerdo sobre la construcción de un puente en Badajoz, sobre la concesión de una ayuda a un centro de discapacitados de Jaén etc...

Añado otra cuestión: todos los miembros del Gobierno tienen que dedicar, quieran o no, hasta dos días de la semana para dar cuenta de lo que están haciendo ante los representantes de los demás grupos políticos, ante los representantes de los ciudadanos. Esto se hace y va a misa, aquí en España y en otros países. NO es verdad que los políticos hacen lo que quieren; afortunadamente están sometidos al control de las Cámaras, de los representantes de los ciudadanos.

miércoles, 9 de mayo de 2007

La política real es buena, debemos ser políticos

Ya es hora de que alguien reivindique el valor que tiene la política en nuestras vidas. Ya está bien de que lo político sea malo y de que cualquier cosa que se le contraponga es mejor, por ejemplo, el mercado.

Es frecuente oir a gente pública decir barbaridades de esta guisa: "Esa decisión no debe tomarse con criterios políticos, sino de mercado"; o "hay que despolitizar tal o cual debate o asunto".

Lo leemos y lo escuchamos y nos lo creemos a pies juntillas, y renunciamos a ejercer nuestro más sagrado don: el del análisis y la reflexión. Pues vamos a traducir: en los países más o menos democráticos (sobre la democrcia real reflexionaremos en capítulo aparte), la política es la única garantía que tenemos de que, al menos, elegimos de vez en cuando a la gente que va a decidir sobre los asuntos cotidianos que nos afectan (los precios, las normas etc...).Todos deberíamos desear que, para los asuntos de esta índole, las decisiones se tomen con criterios políticos porque al menos tratan de tener en cuenta la opinión colectiva. Por su parte, los políticos son simplemenmte los profesionales de la política, es decir, tan buenos y tan malos como el resto de los mortales.

¿Elegimos al presidente de la Coca-Cola? ¿Elegimos al presidente del Banco Mundial, de la ONU, y del FMI? ¿Elegimos a los dueños de los bancos? Entonces, ¿por qué es deseable que las decisiones que nos afectan se hagan con criterios de mercado y no con criterios políticos?

De modo que no nos traguemos las cosas sin siquiera intentar masticarlas, por favor. Las decisiones que toman las instituciones señaladas arriba nos afectan muchísimo, y la mayoría de las veces muy negativamente. Sin embargo todos coinciden: "hay que despolitizar el debate, esto no es serio, está usted politizando un asunto que debe estar sometido a la ley de la oferta y la demanda".... Huyamos de estos anti-argumentos (parecen argumentos pero no usan ninguna argumentación).

En la próxima entrada, por cierto, voy a contaros cosas interesantes de uno de los pilares del Estado de Derecho, pero también uno de los más desconocidos: el legislativo.