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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

miércoles, 30 de abril de 2008

El pirata y el almirante

Dedico esta entrada a mi amigo José Antonio, que ha dado en el clavo con su resumen sobre los ladrones del siglo XX y XXI. Dice que si robas con un barco eres un pirata, pero si robas con una flota eres un almirante. Me alegro de que nos haya prestado esta frase porque explica perfectamente cómo nos están robando a todos desde la segunda mitad del siglo XX, pero con especial ahínco desde la cáida del muro de Berlín.

La mayoría de la gente tiene miedo de que unos ladrones entren en su casa un día y se lleven el televisor, la bisutería y la palangana del gato. Pero pocas veces escuchamos a alguien lamentarse del robo con tiralíneas que se perpetra cada día contra cada habitante del planeta. Las burbujas inmobiliarias, las hipotecas y sus subidas, las subidas espeluznantes de precio, las privatizaciones de empresas públicas, la obscena publicidad y venta de bienes innecesarios, la extorsión de los productores de bienes de primera necesidad, la especulación desatada etc...son vistas por la mayoría como unos accidentes naturales, algo de los políticos en todo caso, aunque no sabrían explicar bien el asunto. Sin embargo estas acciones son planificadas por una banda organizada de presuntos delincuentes. Lo que nos tapa la vista muchas veces es el efecto almirante. No toda la culpa la tienen los medios de comunicación, aunque tienen bastante. Todos sabemos perfectamente que un timo surte más efecto si el timador va trajeado y no digamos si le brillan los botones de la guerrera. Ahí tenemos hasta todo un género literario: la picaresca. Los pícaros del siglo XXI son muy poderosos.

Hoy vivimos tantos ejemplos de "almirantazgo" que la retahíla sería infinita. Sólo en la guerra de Irak encontramos cientos de casos: los torturadores de Irak, que yo sepa, siguen siendo hoy por hoy para los medios un ejército de liberación, no una banda de delincuentes muy peligrosos (porque van fortísimamente armados y vulneran las resoluciones de la ONU). No digamos ya los torturadores y asesinos de esas empresas privadas que siegan la vida de miles de personas en ese país, que son, como máximo, "mercenarios", o sea, soldados a sueldo. Las empresas que esquilman sus recursos son compañías que trabajan generosamente en la reconstrucción de Irak. Esos tipos que de tarde en tarde matan a cientos de personas en las cercanías de los oleoductos de Basora son ejércitos pacíficos atacados por una fuerza insurgente peligrosísima, en lugar de un cártel dedicado a la apropiación indebida del petróleo de otros.

Dicho esto, yo propondría la celebración de una gran conferencia internacional de prensa. Una especie de sesión inaugural de las Naciones Unidas en versión periodística. Que en ese foro se dicte con urgencia un gran libro de estilo internacional, una Carta Magna de estilo periodístico que establezca con precisión el vocablo que se usará para definir todas las acciones delictivas conocidas. Sólo así muchos almirantes volverán a ser piratas en los medios de comunicación de todo el mundo. Y llamar a las cosas por su nombre puede ser el primer paso para conseguir un mundo algo más decente.Seguramente nunca veemos algo así. Los medios de comunicación están casi todos alineados.

La comunicación ha sufrido un fuerte asalto en los últimos 40 años. Un golpe de Estado que, en línea con las teorías de George Lakoff, ha matado para siempre el mejor dogma que ha tenido la izquierda mundial: "La verdad os hará libres". Hemos aprendido que la verdad no nos hace libres: los mentirosos engañan cada vez mejor y han perfeccionado el truco para convencer a la mayoría de la gente de que son almirantes en lugar de piratas.

Muchos han depositado en Internet una cierta esperanza de recuperación de los valores de dignidad y veracidad en la información. Pero de nuevo encuentro obstáculos en este medio. Me dedicaré a ello con más profundidad en otra entrada.

lunes, 28 de abril de 2008

Ahora al robo lo llaman crisis

La mayoría de los medios de comunicación que consumimos han perdido definitivamente toda idea de lo que está pasando con las subidas escalofriantes de los precios de los alimentos de primera necesidad. Ya sólo hablan de "crisis alimentaria", igual que dicen que hay una "crisis hipotecaria" mundial.

Pues bien, vamos a traducir: el mundo padece la amenaza de una peligrosísima banda de delincuentes internacionales que trafican con las necesidades más perentorias de la gente (alimentos y agua) con el objetivo de lucrarse y acumular poder. "Se puede vivir sin coche, vale, dejad de comprar coches. Pero ¿y si os quito el arroz?": pongamos esto en boca de un super presidente de una supermultinacional cualquiera. Seguro que ha salido de ahí.

Se llaman especuladores, no tienen escrúpulos porque saben que su lucro tiene que ver con la miseria y la muerte de millones de personas, y aún así duermen bien por las noches. Y el fenómeno no es nuevo. Ha existido desde que nació la civilización, hace miles de años. La única diferencia es que el proceso globalizador acelera y multiplica los efectos del desastre en nuestro mundo actual. El problema más fuerte,hoy, es que esos especuladores son más poderosos que cuando provocaban hanmbrunas en Europa en el siglo XVI mediante el ancestral procedimiento de guardar el trigo en los almacenes hasta esperar que la escasez aumentase el precio.

De entre las sandeces más gordas que pueden escucharse estos días sobre esta calamidad que vuelve a planear sobre el mundo, destaca una que quiero compartir con todos los lectores de este blog porque daría risa si el asunto no fuese tan grave: las teles han estado divulgando una noticia según la cual los almacenes Wal Mart de Estados Unidos han estado racionando la venta de arroz. ¿Sabeis cuál ha sido la "coherente" explicación ofrecida por algunas de estas cadenas para justificar el fenómeno? Que resulta que ahora los chinos comen más...¡ARROZ! ¿Y antes qué comían? Yo creía que en estos años de crecimiento económico y flirteo con el capitalismo los chinos han variado la dieta, lo que en teoría debería repercutir en una bajada drástica del consumo de arroz. Porque antes sí que sólo comían arroz.

Otra reflexión: gran parte del conservadurismo y pasividad de nuestra sociedad "moderna", radica que en que aún nos siguen engañando con una vieja teoría socioecomómica, según la cual, el ser humano tiende al progreso indefinidamente, por obra y gracia de su propia esencia o de dios, vaya usted a saber. Es decir, no importe lo que te hagan, seguramente es cosa del progreso de la civilización, y todo será, a la postre, para bien de la humanidad. Parece increíble pero esa es la base filosófica y moral de la burguesía de clase media de todo el mundo.

Y son (somos) muy obstinados en creer este dogma de fe (como ocurre siempre que uno ha asimilado un dogma de fe). Porque los acontecimientos de los últimos siglos no nos alimentan tales esperanzas: las guerra del siglo XX se han cobrado millones de vidas, muchas más que las que se cobraban los conflictos de siglos anteriores. El avance material no va a parejado a un progreso moral, este sí necesario para que sigamos una línea llamémosle evolutiva. En cambio, el avance material, cuando va aparejado a una involución moral nos lleva directamente al infierno (de nuevo acudamos a la Historia reciente: guerras mundiales y bomba atómica por ejemplo).

La experiencia que brinda la Historia nos demuestra que la mejora de las condiciones de vida de la gente sólo se consigue mediante el esfuerzo continuado y sostenido de sociedades (y por tanto individuos unidos)altamente concienciadas. Y sólo mediante la "lucha" permanente en defensa de unos derechos. Dicho de otra forma, los derechos no son como la energía, que se transforma pero ni se crea ni se destruye. Los derechos sólo pueden crearse y luego tenemos que invertir energía en mantenerlos.


Ya lo vemos: el hambre está avanzado en el mundo vertiginosamente y nadie sabe o quiere explicar por qué. Esto, nos guste o no, con los medios materiales de que disponemos hoy, sólo pasa porque alguien está invirtiendo energía en hacer que el hambre crezca en el mundo. Esto es intolerable.

jueves, 3 de abril de 2008

Subida de precio de los alimentos (II)

En la entrada anterior sobre este mismo tema se me olvidó incluir una reflexión muy buena que he leído en un boletín de Ausbanc, la asociación que se dedica a luchar contra los abusos que cometen contra los ciudadanos las entidades financieras y otras corporaciones.

Dice Ausbanc que la investigación de Competencia deja fuera a las grandes empresas de distribución, que son las que de verdad encarecen los productos al registrarse una diferencia de precio con respecto a cómo lo pagan al prodiuctor de hasta el 400% en algunos productos. Esas empresas de distribución, para entendernos, son los grandes centros comeriales que todos conocemos y en lo que hacen sus compras el 90% de la población. Estas compañías presionan gracias a la gran cantidad de compra que hacen y al hecho de que tienen controlado casi todo el mercado (casi todo el mundo les compra a ellos en sus centros comerciales).

Por eso, una vez más, es importante recordar que todos y cada uno de nosotros, si somos capaces de asociarnos con unos amigos, vecinos, colegas etc...podemos comprar los productos básicos un 400% más barato, basta con hacer el esfuerzo de acudir a los que lo producen directamente. Para uno sólo es tarea imposible. Para una pandilla, un ahorro.

La subida de precio de los alimentos

Chic@s, con algunos de vosotros he hablado de esto alguna vez. No hacen más que culpar del encarecimiento de los alimentos de primera necesidad a las empresas que prodiucen biodiesel. Otra cortina de humo, y ésta se la han creído hasta los que menos se fían. En realidad hay un lobby, a nivel mundial y regional, que tiene una estrategia muy definida y bien planificada para elevar los precios de estos productos simplemente porque los necesitamos para vivir. ¿Hace falta otra razón de más peso para convencer a una gran empresa de subir los precios de estos productos que el hecho de que nadie puede vivir sin ellos?

En todos los diarios españoles tenemos hoy la primera noticia que ha merecido portada con este tema (señal de que ya el problema es agudo): la Comisión Nacional de la Competencia ha abierto un expediente a las industrias alimentarias que operan en España en los sectores del huevo, el pan y el pollo tras hallar indicios de que han realizado prácticas ilegales para subir los precios de estos productos. Para quien no haya leido la noticia, el sistema es muy fácil: basta lanzar una nota de prensa diciendo que el precio ha subido (es decir, mintiendo al principio) para que realmente suba de precio el mes siguiente. Se acabó, así de fácil. Según publican los diarios esto es lo que hizo la patronal del huevo en agosto: lanzó una nota de prensa diciendo que el huevo había subido un 12% en agosto cuando la realidad era que sólo había subido un 1%. Pero, milagro, en septiembre subió un 6% y empezó a acercarse al vaticinio. Competencia investiga si esa nota de prensa supone una práctica ilegal. Pero la mala noticia es que la sanción más dura que le puede caer al presunto criminal que ha ideado esto es de 1 millón de euros, una ligera ronchita a repartir entre todas las cuentas de resultados de todas las empresas del sector, si es que realmente se llega a tan "alta" multa.

Conclusión: estamos casi indefensos ante un grave atentado terrorista: la confabulación de intereses de ciertos grupos a nivel mundial para elevar los precios de los artículos de primera necesidad puede tener consecuencias mucho más graves que una guerra nuclear, como todos podemos imaginarnos. Una vez más, y de esto hemos hablado en entradas anteriores, los estados nacionales actuales no dispone de ninguna medida efectiva para proteger a la población de esta amenaza.

Seguiremos informando