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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

viernes, 27 de abril de 2007

Falta de medios en los medios

Buenas; hoy vamos a a hablar sobre la falta de trabajadores(o recursos humanos, como eufemísticamente se dice hoy) en los medios de comunicación. Los que trabajamos actualmente en gabinetes de prensa nos encontramos a menudo con un greve problema: Si tratamos de convocar a los medios a un acto de emergencia a última hora (por ejemplo, un accidente grave con víctimas mortales), nos encontramos con que esos medios de comunicación tienen miles de problemas para acudir. ¿La razón? Que no disponen de medios (o sea, de personas) para acudir a la cita, por importante que esta sea. Dicho de otro modo: que no contratan a nadie, que trabajan cuatro muy mal pagados y no llegan a ningún sitio a tiempo. Y lo peor de todo: que al propietario de la gencia le impopra un bledo todo esto que estamos contando.

Esta situación es muy grave para el ciudadano si tenemos en cuenta que la principal fuente de información a tiempo real son las agencias de noticias (para los no iniciados: Efe, France Press, Associated Press(AP), etc...). Las agencias eran, hasta hoy, nuestro principal aliado: la garantía de que, casualmente, había alguien cerca del suceso en aquel momento o , en su defecto, se que conocía alguien que estaba por allí y/o que sabe explicar qué pasó.

Pues estas agencias, al menos en España, ya tienen problemas para cubrir noticias de primer orden por una sencilla razón : les falta personal, en primer lugar, y personal cualificado,en segundo lugar. Es decir, que ya no hacen falta para nada, porque sus clientes, periódicos, televisiones etc... se inventan directamente las noticias. "¿Para qué va a venir ahora un testigo directo de la tragedia a cambiarnos el titular que nos interesa?".

Por lo tanto, es bueno que sepais, queridísimos lectores, dos cosas:

-Primera: que la información periodística acerca de lo que pasa en el mundo es cada vez menor, es decir, que cada vez cuesta más trabajo enterarse de qué está pasando de verdad. (Lo de África merece capítulo aparte.)


-Segunda: Que la calidad informativa de los sucesos que a duras penas consiguen cubrir está por debajo de los niveles exigibles, dado el estrés al que someten a los becarios.

No es por meter miedo, pero asesinatos muy recientes como la de un tal V.. Pu**n están dejando claro que la prensa ha dejado de ser un contrapoder, tal y como nació en el siglo XVIII. Los dictadores de las principales potencias están hoy más seguros que nunca.

Hay un motivo muy claro: la opinión pública ha pasado a mejor vida. Nadie va a mover ningún resorte del poder por el "simple" hecho de que mueran cientos de miles de personas a manos de un líder mundial. Habrá otro líder, aunque sea rival del primero, que pretenda justificar en breve otra matanza. Así que, mejor "buen rollito" entre los dos y si tú no te metes yo no me meto.

Seguiremos

miércoles, 18 de abril de 2007

El análisis, un buen aliado

Siguiendo la estela de mi última entrada, culminábamos aquel texto diciendo que hacen falta más análisis de prensa de calidad y menos "periodismo" de declaraciones, que no aportan nada al lector. ¿Por qué no se prodiga el análisis? Por una cuestión de mercado: es mucho más fácil colocar mensajitos sueltos de breve duración que enfrentarse a la ardua tarea de documentarse en profundidad y de saber de qué se está hablando. Por eso triunfan formatos basados en el mensaje breve (televisión en notoicias-píldora, diarios gratuítos, revistas llenas de fotos grandes y titulares imposibles etc...).

Estos formatos son más populares, porque el consumidor no tiene que hacer nada: sólo devorar los mensajes ayudado por las imágenes, para digerirlos rápidos y expulsarlos de nuevo. Puedo llamar a esto información basura sin ningún remordimiento hacia muchos de mis colegas.

Debemos pelear contra eso y consumir productos informativos de calidad. De entre ellos traigo aquí por su alto valor y escasa presencia en los medios de comunicación epañoles, el análisis. Un análisis es un artículo firmado por un periodista curtido, instruído y avezado en una determinada área periodística. Por ejemplo, en Oriente Medio.

En nuestro país pueden encontrarse análisis todos los días, pero especialmente los fines de semana en el diario El País, muchos de ellos de auténtica calidad.Suelen escribirlos gente que sabe de lo que está escribiendo, que ha cubierto muchas batallas en ese frente y que aporta luz sobre los úténticos motivos de fondo que se esconden tras los titulares del telediario.

En diarios de poca solvencia es muy difícil distinguir un buen análisis de un triste panfleto opinativo, por lo que sólo puedo recomendar la lectura ávida de análisis de los diarios como El País, Le Monde, NY Times o W. Post, y en general de los diarios considerados de referencia en los países más avanzados en derechos civiles. Eso sí, debemos tener siempre presente el sesgo ideológico que acompañará los escritos de acuerdo con el medio en el que se inserta. En los casos referidos anteriormente, este sesgo ideológico, bien identificado, no impide disfrutar de informaciones muy útiles para saber la verdad de lo que está pasando en los asuntos aque tratan.

¿Cómo encontrarlos? En general se sitúan en lugares cercanos o dentro de las páginas de opinión e Internacional, aunque no deben confundirse con un artículo de opinión. No lo son. En algunos medios los identifican claramente mediante un pequeño cintillo con la palabra "Análisis" o similar. En otros casos no. Pero basta echar una ojeada al titular, que ya nos va avisando de qué se trata. Si os sirve como guía, los análisis suelen sder más frecuentes sobre temas de Internacional y suelen tener títulos cortos e indicativos de una encrucijada, algunos incluyen una interrogaión : "El laberinto belga"; "Oriente Medio: un callejón con salida"; "El dilema del Presidente"; "Economía española: un boom que se ralentiza"; "La vivienda ¿fin del ciclo?" etc...

jueves, 12 de abril de 2007

¿A quién beneficia la polémica?

En la entrada anterior abordamos el papel de la polémica en los medios de comunicación. Son uno de los principales ingredientes del periodismo de hoy, para nuestra desgracia.

La confrontación de opiniones no es mala por sí misma si alimenta un debate sano y sobre todo real, no sostenido artificialmente. El problema surge cuando, como ocurre actualmente con frecuencia, los medios de comunicación prescinden de su deber de corroborar los datos que les facilitan sus fuentes y se centran exclusivamente en contraponer los argumentos. En algunos casos incluso aunque uno de esos argumentos sea total y descaradamente descabellado y atente contra el sentido común.

De este modo es muy frecuente que parte de la prensa, sobre todo la que hace información política, caiga en lo que en comunicación llamamos despectivamente "guerra de declaraciones". Que alguien declare el Día Mundial sin Guerra de Declaraciones" y habrá llegado la paz al mundo en un sólo día.

Este recurso periodístico no sólo es nocivo, sino completamente inútil para enterarse de verdad de lo que pasa, que es la esencia de la utilidad del periodismo. En una guerra de declaraciones el periodista se limita a trasladarnos casi literalmente las declaraciones que realizan dos o tres personas, generalmente contrapuestas. Eso sí, sin molestarse siquiera en aclarar al lector que lo que dice una de las partes es una idiotez. "Ah, es que yo soy imparcial", pueden responderte estos inmisericordes informadores. Falso, eres parcial si otorgas a una mentira evidente la misma categoría que has otorgado al que actúa con sensatez, al que dice cosas creíbles. Para eso está el periodista: para filtranos a los lectores la información. No hay que estar en contra de que se citen las declaraciones, pero sí advertir al lector de que una de las opiniones no puede ser cierta por motivos que el periodista ha comprobado por sí mismo. Ese es el valor añadido de nuestro trabajo, así que os recomienndo fervientemente, escasos lectores, que huyais de estas informaciones, y os fijeis más en los análisis de prensa. Por cierto, un género periodístico casi inexistente en España.

martes, 10 de abril de 2007

Desconfíen de las "polémicas"

Uno de los defectos más perniciosos del oficio periodístico consiste en caer en la tentación de hacer informaciones basadas en la polémica. La polémica es un recurso muy fácil que consiste en buscar (o encontrar)una opinión para aposteriormente buscar a quien sabemos que no la comparte en absoluto para confrontarlas. ¡Estupendo! Ya tenemos titular: "Poémica entre fulano y mengano por el color de las abejas".

En ocasiones, se montan titulares con la palabra "polémica", "enfrentamiento" u otras similares simplemente porque alguien sugiere una idea nueva que difiere, aunque sea poco, de la expresada anteriormente y en otro contexto diferente, por otra persona. En este caso nos encontramos ante un periodista que une a la natural manipulación que hace de la información el escaso trabajo que le cuesta publicar su adulterada y artificial polémica.

La/el periodista que se confía a la información basada en la polémica prescide automáticamente de uno de los mejores recursos de que dispone: su propia visión como observador de las cosas, la confianza que se supone le otorgan sus lectores/oyentes/televidentes para que interprete la realidad. Su formación como persona que decide enterarse de verdad de lo que pasa.

La mayoría de las polémicas las montan artificialmente los asesores de aquellos personajes públicos a los que más les perjudica la verdad. Un ejemplo: es evidente para todo el planeta que el 11 de marzo de 2004 hubo un atentado en Madrid provocado por unos terroristas islamistas. Esta verdad era "de la buena", como dice ese anuncio, pero a un determinado grupo en España (Y sólo en España)le interesaba que la gente creyese que había sido otro grupo terrorista el autor, esta vez ETA. Solución: se monta una teoría de conexiones y conspiraciones y con ello se logra un propósito: que la gente no termine de creernos a nosotros pero que también dude de la realidad. ¿Cómo se ha logrado? Fabricando una realidad que oponer a la del grupo de gente que simplemente cuenta la verdad. ¿Por qué ocurre esto? Sencillamente porque ha fallado el gran intermediario: el informador veraz e independiente. Cada vez es más fácil que los periodistas no informen sobre lo que ven, que no empleen los recursos académicos aprendidos para valorar la realidad, bien por falta de capacidad (las menos de las veces), bien por censura en los medios de comunicación para los que trabajan.

El resultado va a ser desastroso en breve: el periodismo como profesión está entrando en un claro y merecido desprestigio porque los informadores están haciendo, en gran parte, dejación de sus resposabilidades profesionales. Esa dejación está alentada en la mayoría de los casos, por los medios de comunicación a los que pertenecen, y éstos, a su vez, lo están por los grupos empresariales a los que deben rendir cuentas. Seguiremos tratando este tema.