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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

lunes, 28 de abril de 2008

Ahora al robo lo llaman crisis

La mayoría de los medios de comunicación que consumimos han perdido definitivamente toda idea de lo que está pasando con las subidas escalofriantes de los precios de los alimentos de primera necesidad. Ya sólo hablan de "crisis alimentaria", igual que dicen que hay una "crisis hipotecaria" mundial.

Pues bien, vamos a traducir: el mundo padece la amenaza de una peligrosísima banda de delincuentes internacionales que trafican con las necesidades más perentorias de la gente (alimentos y agua) con el objetivo de lucrarse y acumular poder. "Se puede vivir sin coche, vale, dejad de comprar coches. Pero ¿y si os quito el arroz?": pongamos esto en boca de un super presidente de una supermultinacional cualquiera. Seguro que ha salido de ahí.

Se llaman especuladores, no tienen escrúpulos porque saben que su lucro tiene que ver con la miseria y la muerte de millones de personas, y aún así duermen bien por las noches. Y el fenómeno no es nuevo. Ha existido desde que nació la civilización, hace miles de años. La única diferencia es que el proceso globalizador acelera y multiplica los efectos del desastre en nuestro mundo actual. El problema más fuerte,hoy, es que esos especuladores son más poderosos que cuando provocaban hanmbrunas en Europa en el siglo XVI mediante el ancestral procedimiento de guardar el trigo en los almacenes hasta esperar que la escasez aumentase el precio.

De entre las sandeces más gordas que pueden escucharse estos días sobre esta calamidad que vuelve a planear sobre el mundo, destaca una que quiero compartir con todos los lectores de este blog porque daría risa si el asunto no fuese tan grave: las teles han estado divulgando una noticia según la cual los almacenes Wal Mart de Estados Unidos han estado racionando la venta de arroz. ¿Sabeis cuál ha sido la "coherente" explicación ofrecida por algunas de estas cadenas para justificar el fenómeno? Que resulta que ahora los chinos comen más...¡ARROZ! ¿Y antes qué comían? Yo creía que en estos años de crecimiento económico y flirteo con el capitalismo los chinos han variado la dieta, lo que en teoría debería repercutir en una bajada drástica del consumo de arroz. Porque antes sí que sólo comían arroz.

Otra reflexión: gran parte del conservadurismo y pasividad de nuestra sociedad "moderna", radica que en que aún nos siguen engañando con una vieja teoría socioecomómica, según la cual, el ser humano tiende al progreso indefinidamente, por obra y gracia de su propia esencia o de dios, vaya usted a saber. Es decir, no importe lo que te hagan, seguramente es cosa del progreso de la civilización, y todo será, a la postre, para bien de la humanidad. Parece increíble pero esa es la base filosófica y moral de la burguesía de clase media de todo el mundo.

Y son (somos) muy obstinados en creer este dogma de fe (como ocurre siempre que uno ha asimilado un dogma de fe). Porque los acontecimientos de los últimos siglos no nos alimentan tales esperanzas: las guerra del siglo XX se han cobrado millones de vidas, muchas más que las que se cobraban los conflictos de siglos anteriores. El avance material no va a parejado a un progreso moral, este sí necesario para que sigamos una línea llamémosle evolutiva. En cambio, el avance material, cuando va aparejado a una involución moral nos lleva directamente al infierno (de nuevo acudamos a la Historia reciente: guerras mundiales y bomba atómica por ejemplo).

La experiencia que brinda la Historia nos demuestra que la mejora de las condiciones de vida de la gente sólo se consigue mediante el esfuerzo continuado y sostenido de sociedades (y por tanto individuos unidos)altamente concienciadas. Y sólo mediante la "lucha" permanente en defensa de unos derechos. Dicho de otra forma, los derechos no son como la energía, que se transforma pero ni se crea ni se destruye. Los derechos sólo pueden crearse y luego tenemos que invertir energía en mantenerlos.


Ya lo vemos: el hambre está avanzado en el mundo vertiginosamente y nadie sabe o quiere explicar por qué. Esto, nos guste o no, con los medios materiales de que disponemos hoy, sólo pasa porque alguien está invirtiendo energía en hacer que el hambre crezca en el mundo. Esto es intolerable.

2 comentarios:

Sara dijo...

De acuerdo contigo, amigo. Es una tomadura de pelo, y encima, seguimos pagando...
Besos,
S.

Dani dijo...

Mi amigo José Antonio, lector de este blog, lo ha resumido muy bien; dice que si robas con un barco eres un pirata, pero si lo haces con una flota eres un almirante. Pues así es como nos roban siempre.