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miércoles, 27 de febrero de 2008

El gran debate

Se está hablando mucho del gran debate electoral entre los dos partidos políticos que tienen mayor representación parlamentaria, PSOE y PP. Creo que los que queremos una democracia real debemos empezar por reclamar unas normas que dén igualdad de oportunidades a todos. Este tipo de dabates consagra una clara discriminación del resto de formaciones políticas. ¿Cómo puede aceptarse como criterio válido para la celebración de estos "bis a bis" el hecho de que son los dos partidos que más diputados obtuvieron en los anteriores elecciones? Eso, en la era de la televisión es dar una ventaja insalvable a dos contendientes sobre el resto en la nueva partida.

De este modo se consagra un bipartidismo que hace prácticamente imposible que una tercera formación política pueda optar a meterse entre las dos primeras.

No se juega con las mismas cartas. ¿De qué sirve entonces repartirse milimétricamente los espacios publicitarios gratuitos durante la campaña electoral si el mayor impacto electoral lo suponen estos debates, capaces de hacer fluctuar la intención de voto en porcentajes de más de 10 puntos en una sola noche? De nada. Los debates a dos deberían deberían estar prohibidos por la Ley Electoral.

Una reforma futurible de la que deberían tomar nota los candidatos de las demás formaciones, especialmente Izquierda Unida, una de las grandes damnificadas.

En el caso de Izquierda Unida la discriminación es doble. A su ausencia del debate electoral se suma que la Ley Electoral otorga los escaños en función de la concentración territorial del voto. Un recuento que beneficia a los partidos nacionalistas y regionalistas (que concentran el voto en una detrminada zona) y a partidos muy votados en zonas poco pobladas (el PP)y que discrimina injustamente a partidos que, como Izquierda Unida, tienen sus votos repartidos por toda la geografía española.

Si Izquierda Unida tiene la oportunidad de decidir Gobierno con sus votos tras las elecciones de marzo, yo optaría por situar la reforma de la Ley Electoral a la cabeza de la lista de condiciones opara apoyar un Gobierno. Es lo que garantiza la superviviencia de la igualdad de derechos electorales de cara al futuro y por tanto lo que garantiza que la voluntad de mucha gente de izquierdas (que vota a Izquierda Unida, por ejemplo) se respete y quede mejor representada en el Parlamento.

1 comentario:

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Yo abogo por un lema de hace tiempo: Una persona, un voto. Si queremos que los parlamentos representen a la ciudadanía, lo mínimo sería tener en cuenta esta máxima