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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

jueves, 28 de febrero de 2008

Lo global, lo nacional y lo europeo

Las democracias occidentales tradicionales tienen desde Montesquieu sus cartas magnas fundamentadas en el principio de división y contrapeso de tres poderes: ejecutivo, legislatuvo y judicial. Perdonad que comience con lo obvio. Sin embargo ya sabemos que el sistema económico que rige en el mundo tiene hoy un alcance global, es decir, que el precio de una cosa en China afecta al comportamiento de todo el sistema económico mundial. Sabemos también que la actual crisis del sistema financiero originada con las hipotecas basura en Estados Unidos es una crisis mudial, y hace poco nos contaba Joaquín Estefanía (ver entrada de la crisis)que la crisis del Tequila (años 90)está considerada como la primera crisis económica global.

De modo que las decisiones económicas que se adoptan en cualquier parte del mundo nos afectan cada vez más pero no conseguimos que las tomen aquellas personas que nosotros designamos, no están sujetas a ninguno de los tres pilares del llamado Estado de Derecho. En otras palabras, estamos perdiendo poder y por tanto derechos, porque las decisiones económicas traspasan las fronteras y se pasean por delante de las narices de los poderes nacionales sin que éstos puedan o quieran hacer nada al respecto.

Ante una opción es, desde luego, enterrar definitivamente el Estado nacional, porque ya no sirve. Lo malo es que sólo en el seno de ciertos estados nacionales tenemos derechos: la justicia, los subsidios por desempleo, las subvenciones para proyectos, la atención sanitaria, las pensiones etc...son derechos que se han alcanzado mediante siglos de luchas en el seno de un Estado, y sólo en ese marco están, por tanto, garantizados. Es decir, sabemos que hay países mejores que otros. Los derechos no están internacionalizados aunque sí lo está el sistema económico. Ya apenas casi culpamos a nuestros políticos porque estamos convencidos de que la crisis es global. Nos estamos creyendo poco a poco que nadie tiene la culpa. Pero sigamos.

En Europa, el intento de creación de un gran Estado supranacional, la Unión Europea, padece un mal de nacimiento. Llegó al mundo a remolque de una unión de intereses económicos. De nuevo vamos perdiendo la batalla, aunque el comienzo puede quedarse en anécdota si conseguimos corregir a tiempo. Esto está creando muchas tensiones a la hora de fabricar la gran Unión Europea política, que hoy no existe, afortunadamente, porque si existiera sería con un modelo de claro retroceso de los derechos sociales de que gozan algunos de los estados miembros. Debemos estar atentos porque cuando nos vuelvan a poner por delante un proyecto constitucional para esa gran Unión Europea debemos exigir como mínimo que podamos tener en el nuevo marco los mismos derechos individuales y colectivos que tenemos en nuestro país.

Me atrevo a sugerir los básicos: una persona, un voto. Los votos valen por derecho individual, no porque representen a una nación que tenga más o menos peso específico en el conjunto. El Parlamento es la máxima institución del Estado. Nadie puede superponer una estructura de poder sobre él ni seccionar una parcela de poder para sustraerla a su soberanía. El Parlamento designa al poder ejecutivo de acuerdo con la voluntad popular expresada mediante libre sufragio universal. Estos dos poderes y el judicial son totalmente independientes entre sí.

Y a partir de ahora podemos jugar a añadir y modificar lo que queramos: un poder judicial que también sea electivo, poderes independientes en áreas como la información pública y otros contrapoderes sensibles (con leyes para la información), leyes que establezcan límites al poder económico mundial incontrolado, leyes que beneficien al pequeño comercio, al comercio justo, leyes que erradiquen drásticamente la pobreza etc....Por ejemplo: ¿por qué está tan consagrado el principo de libre comercio en la actual Unión? ¿Por qué los países han perdido la famosa "acción de oro" que les permitía vetar fusiones empresariales que afectaban a sectores estratégicos como la energía? ¿Por qué nos hemos tragado todo eso y por aqué no vamos a poder cambiarlo si creamos una auténtica Unión Europea o de lo que sea?

Todo esto está por hacer en estos momentos en eso que pretende ser la Unión Europea. Y por el momento nuestra participación se limita a aceptar o rechazar los sucesivos textos constitucionasles (intragables hasta ahora) que nos ponen por delante. ¿Por qué tenemos que rechazarlos? Porque la Unión Europea todavía es económica y los textos están preparados al gusto del sistema económico para su propio beneficio futuro. Digamos NO a una Unión Europea de grandes corporaciones. NO es el momento (creo que no se prsenta ningún proyecto constitucional en breve) pero ahí queda para cuando sea menester.Digamos sí a una globalización llena de oportunidades. Parafraseando al Ministro brasileño, internacionalicemos a los niños, el petroleo, el dinero, y también, por qué no, el Amazonas.

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