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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

miércoles, 5 de marzo de 2008

La crisis es una oportunidad para cambiarnos

Amig@s: quiero antes de empezar la entrada de hoy dar la bienvenida al universo bloguero a mi amiga y compañera Carmen Ibáñez, una rigurosa, perseverante y experta periodista, que acaba de publicar una de sus primeras entradas en un blog que comparte con Santi Fernández, otro amigo y monstruo de la cosa, y con otro colega llamado Javi. Merece la pena el análisis que hace Carmen del último debate electoral entre Zapatero y Rajoy. Aquí teneis la dirección por si os apetece leer e intervenir: www.sinprisasysinpausas.blogspot.com.

Vamos a lo de la crisis: si nos dejamos atrapar por la terminología periodística económica que imponen los diarios denominados "salmones", se nos avecina una tormenta de agárrrate que viene el viento. La temible crisis mundial iniciada en Estados Unidos, dicen estas publicaciones (Financial Times, por ejemplo),se va a cebar especialmente en España por las razones consabidas: un crecimiento que en los últimos años ha estado soistenido por el boom inmobiliario, sector que ahora se va a desplomar y va a arrastrar a la economía española mientras España no sea capaz de encontrar una nueva fuente generadora de riqueza.

Pero creo que es el momento de pararse a pensar unos minutos: ¿realmente estamos conformes con ese modelo de crecimiento económico? ¿Realmente pensábamos en España que la riqueza que hizo engordar nuestro flamante PIB durante más de 10 años consecutivos íba a ser eterna? ¿No es evidente que España estaba alcanzando unas cotas de saturación inmobiliaria muy preocupantes que están degradando nuestro primer patrimonio: la naturaleza, las costas y con ellos la calidad de vida? No creo que deseemos este modelo, pero ahora tenemos la oportunidad de cambiarlo y de cambiarnos a nosotros mismos, dado que nos anuncian el final del maná. Podemos tratar de avanzar hacia un nuevo modelo de vida: el modelo anticonsumista. Las crisis, tal y como se conciben en Occidente, consisten en simples regresiones del nivel de consumo que el sistema capitalista necesita para sobrevivir. Eso que nos da tanto miedo significa que compraremos menos cosas (generalmenmte porque tenemos menos dinero). Para eliminar ese miedo, nada mejor que analizar una cosa: la mayor parte de las cosas que compramos no nos son realmente útiles. Compramos mucho y mal por mera compulsión estimulada por la publicidad. Lo único realmente necesario es comer y beber y España no es mal sitio para eso. En fin, que invito al personal a que aproveche la crisis para mirar hacia dentro y reencontrarse con los auténticos placeres, aquellos que, curiosamente, no son caros: cultivar lo que se come, comer sano, beber agua, andar por el campo, montar en bici, admirar el paisaje que tenemos al lado y leer (no me vengais con que los libros son caros que las bibliotecas son gratis.

Aprovecho por tanto la ocasión para proponer al personal que me está leyendo que elabore una lista de cosas que se pueden hacer sin gastar mucho dinero y si quiere compartirla, que lo haga en este blog.

2 comentarios:

Guiomar dijo...

En esto coincido contigo, esto es lo que yo llamo reinventar la "buena vida". A nadie le hace realmente feliz el comprarse el mejor coche, por ej., ya que al poco tiempo ya está pensando en el siguiente modelo. Ya lo dijo Séneca: "Todo lo que no tiene límite, no es natural"

Excelentísimo Señor Don Nadie dijo...

Estaban charlando dos amigos, uno era de un país rico y el otro de uno pobre. El rico decía: en mi país nada más que hay consumismo y más consumismo. El pobre dice: en el mio también. Dice el rico:¿cómo puede ser eso?
responde el pobre: conSuMismo coche, conSuMismo traje, conSuMismo piso...