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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

lunes, 12 de enero de 2009

El sistema sigue intocable

Han pasado muchos meses (más de un año) desde que se vio venir que las cosas no podían seguir como estaban en el sistema económico que nos sojuzga. Se han hundido las bolsas, han quebrado algunos bancos y otros no lo han hecho porque los gobiernos les han dado el dinero de los ciudadanos para que sigan exigiéndonos cada mes la cuota de la hipoteca y nos manden al paro y sin vivienda.

De todas las medidas posibles que se podían adoptar, sólo se han adoptado de forma clara y contundente las que consisten en dar dinero público a las empresas que peor se han portado. Como recuerda Joaquín Estefanía hoy en El País, muchos meses después de que todo el mundo sepa que hay que cambiar el sistema económico, no se ha hecho nada realmente tendente a cambiarlo. Algunas de esas medidas se propusieron en la famosa cumbre del G-20 como urgentes, y ahí están, congeladas en el frío invernal: cito a Estefanía: no hay nuevas normas contables, no hay ningún nuevo artículo añadido al primitivo sistema de regulación financiera que ha provocado este robo, las agencias de calificación de riesgo (que son aquellas entidades que cobraban un pastón por decir que las hipotecas basura de los bancos quebrados eran seguras) siguen operando como si tal cosa y siguen acreditando la fiabilidad de los mismos bancos. ¿Quién puede confiar? Nadie, ni siquiera los bancos se prestan entre sí porque, evidentemente, no se fían unos de otros. Tampoco se ha ampliado la mesa de países integrantes de ese nuevo orden económico mundial. Es decir, nada. Una reflexión: Cuando acabó la Segunda guerra mundial, los venecedores, con Estados Unidos a la cabeza, establecieron las reglas del juego políticas y económicas que nos están rigiendo ahora. La diferencia entre entonces y hoy es que, que yo sepa, los creadores y sostenedores de este sistema imposible no han sido derrotados y no parece que en el horizonte se dibuje tal posibilidad.

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