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Bienvenid@s.En este blog tratamos de seleccionar, analizar y difundir la información útil de actualidad desde el compromiso con valores que priman la justicia social y la igualdad de todas las personas. Intentamos eludir la censura que muchas empresas editoras aplican a sus propios contenidos periodísticos para que no entorpezcan sus objetivos económicos y/o políticos. Necesitamos una nueva forma de transmitir la información y este puede ser un buen formato para empezar de nuevo...

martes, 30 de diciembre de 2008

Israel: el pueblo contra los demás

Si alguien aún en el día de hoy duda sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos en el conflicto árabe-i*raelí es porque no quiere mirar. Si alguien duda a la vista de los bombardeos indiscriminados y la inminente invasión que el ejército i*raelí va a propinar a los indefensos palestinos en sus minúsculos microterritorios, es que, aunque mire, no puede ver.

Para contribuir humildemente a despejar cualquier vacilación, basta con enseñar cosas como las que hoy ha enseñado el diario Público: una simple foto de satélite de la frontera entre Gaza e Israel muestra cómo los palestinos se apiñan en su escaso territorio mientras los israelíes, al otro lado del muro, riegan sus espléndidos terrenos fértiles, tierras arrebatadas por la fuerza a sus legítimos dueños, los palestinos que hoy se hacinan al otro lado, sin tierras que cultivar, cada vez con menos suelo que ocupar para vivir.

Ese escaso terreno va menguando: cuando los israelíes lo deciden, por sí mismos, conquistan nuevos territorios que inmediatamente aíslan de su anterior dueño, una familia palestina rota por la rabia, por la ira de la injusticia, una propiedad injustamente robada por las armas. Cuando el Gobierno israelí, de vez en cuando, decide terminar con alguno de estos asentamientos ilegales, desata la incomprensible ira de los colonos ocupantes desalojados. Muchos de ellos, se puede ver en televisión, se lanzan a la calle en busca de cualquier palestino que encuentren para descerrajarle tres tiros y dormir bien esa noche.

Cuando se acaba con un genocidio, muchos pueblos culpables alegan en su descargo el desconocimiento de las injusticias que se cometieron. Es muy fácil culpar a los gobiernos en el poder. Qué hipócrita patraña. En Israel hay un pueblo casi entero aplaudiendo cada decímetro de sangre palestina derramada. Jaleando cada nuevo tanque puesto en la frontera, que apuntala cada metro de muro, que dispara contra cualquiera que quiera quitarle un trozo de la tierra que han robado. Un pueblo que vota a partidos cada vez más radicales, más guerreros. No quieren ningún tipo de paz. Sólo avanzar en el pillaje. Y lo quieren mayoritariamente.

Esto está ocurriendo, igual que ocurrió el holocausto que acabó con la vida de muchas personas en Europa víctima de otro pueblo iluminado. Ya está bien de que utilicemos eufemismos mentales de toda índole para negar lo que nos da miedo. Los pueblos masacran a otros pueblos. No podemos seguir culpando al loco genocida de turno para justificar millones de muertos. No hay nadie que pueda tener ese poder sin la complicidad de los demás y sin el apoyo de amigos poderosos.

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