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domingo, 14 de septiembre de 2008

El "Papa listo"

Alarma. No sé si se han fijado, pero este Papa domina a la perfección los vericuetos de la filosofía y las artes humanísticas en general. No debe sorprendernos, pues ya nos habían contado que se trata de un Papa eminentemente teólogo. La teología es quizás la única disciplina que los católicos han cultivado con maestría hasta el punto de que un buen estudiante de filosofía no puede conseguir su tan ansiado como inútil título sin haberse empollado bien a los mejores teólogos de la cristiandad. Un buen teólogo, en definitiva, se parece mucho a un buen filósofo y es capaz de convencernos de cualquier cosa, como por ejemplo, de la virginidad de una madre. Porque la comunicación es una asignatura que no les es ajena.

Viene este circunloquio a cuento del muy interesante viaje que el Papa acaba de hacer por tierras galas. Francia es un antiguo bastión de la cristiandad. Los historiadores saben que en épocas convulsas más de un Papa se ha refugiado en Francia y ha instalado la corte papal en el país de nuestros vecinos, desafiando fríamente el poder de Roma.

Los menos conocedores de la historia también saben que Francia es hoy una especie de reserva espiritual de occidente, esta vez en el buen sentido de la palabra: es uno de los países más laicos de Europa y del mundo, un proceso largamente luchado y obtenido con grandes convulsiones como la conocida revolución francesa. La mayoría de los franceses se declara agnóstico, según una reciente encuesta aireada a raiz del viaje papal. Francia es también la cuna de sabios, artistas y otras gentes de mal vivir surgidas de ese ambiente de liberalismo antirreligioso.

Cuán astuto es este Papa. Porque si lo que vemos en los telediarios se aproxima a la verdad (intuyo que en esto algo de agua lleva la corriente)el Papa ha ido a Francia a proponer un trato, que viene decir, en mis palabras, lo siguiente: yo no me meto con vuestro laicismo, pero me ofrezco para apoyaros en vuestra guerra contra la corrupción moral de occidente. Lo ha bautizado como "laicismo positivo". Por primera vez, un Papa (teólogo, no lo olvidemos), decide que puede encontrar aliados en un campo minado de agnósticos y ateos. Y eso lo dice un Papa consagrado a meter a la iglesia de nuevo en la ortodoxia religiosa, horrorizado con las prácticas de acercamiento de la liturgia apostólica a las costumbres del populacho.

En los brevísimos extractos del discurso del Papa que hemos visto en los medios de comunicación aparece la dialéctica fé-razón, aunque los periodistas que han cubierto los eventos no han llegado a darse cuenta de la importancia de la cosa. El Papa ha ido directamente a ver a los científicos del Instituto de Francia, un museo de viejos positivistas, a decirles estas cosas y a subrayar una que él sabe que puede poner en guardia a los sabios: que el humanismo está amenazado por un enemigo común dela fé y la razón. Ese enemigo lo constituyen los "ídolos modernos del culto al dinero, el poder, el tener e incluso el saber". Esta última parte de la frase no se la dijo, evidentemente a los sabios franceses sino a la muchedumbre de la explanada de Los inválidos, según cuenta hoy la prensa.

El Papa está tatando de erigirse en un líder de la moral, la educación, la espiritualidad, la disciplina, la razón, etc...valores largamente defendidos en occidente. Como el Papa sabe mucho de filosofía, también sabe que estos valores, o muchos de ellos, han sido defendidos también por los sectores más innovadores e izquerdistas del espectro social de occidente, mucho más en Francia. Y trata de ganarse la confianza de estos sectores que pueden llegar a compartir algunos de esos principios y, sobre todo, comulgan, con perdón, con la aversión a esta invasión de intrascendencia ultracapitalista. Pero ojo, porque en el fondo el Papa lo que está intentando es apoderarse de estos principios y valores que llevan muchos años siendo defendidos por la sociedad laica a precio de muerte.

Lo bueno del asunto es que por lo menos al iglesia tiene un líder cultivado, y no a un populista anticomunista a los Reagan como antes. Lo malo es que el tipo es listo y un tipo listo en la iglesia no puede ser nunca una buena noticia para lo que creemos en un mundo sin religiones torturadoras y opresoras. Porque al final, de lo que se trata es de que la multinacional siga ganando dinero.

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